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30/05/2025
El ejercicio de la auditoría interna en el sector público se encuentra respaldado por un marco normativo, ético e institucional que define con claridad su esfera de atribuciones, responsabilidades y condiciones habilitantes. Este marco permite al auditor actuar con independencia, objetividad y rigor técnico, dentro de un mandato que le otorga legitimidad para contribuir activamente al fortalecimiento del control interno y la mejora de la gestión pública.
El cumplimiento de este rol exige también una gestión consciente y activa por parte del Director de Auditoría Interna, particularmente en lo que respecta a la autonomía presupuestaria, el resguardo de la objetividad y el respeto por las competencias institucionales. Atender estos elementos no implica enfrentar restricciones, sino reconocer las condiciones necesarias para ejercer con efectividad la función que le ha sido encomendada.
En definitiva, el auditor interno opera dentro de un marco de habilitación profesional que le confiere autoridad, deberes y legitimidad. El fortalecimiento de esa función depende del compromiso de las instituciones por respetar y promover esa esfera de actuación, como base de una administración pública más íntegra, eficiente y confiable.
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